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miércoles, 16 de marzo de 2016

DEMONIZACIÓN DE LA CLASE OBRERA

Hoy estaba viendo los deportes como todos los días y no he podido sentir otra cosa más que repugnancia ante la imagen del día. Se debería estar hablando del heroico pase del Atlético a cuartos de final de la Champions League, pero en su lugar, lo que estamos viendo en todos los telediarios es la lamentable imagen de los ultras del equipo rival, el PSV, ante unas indigentes la pasada mañana en la Plaza Mayor. Las imágenes son vomitivas, en ellas se puede ver a unos "aficionados" tirándoles monedas a estas pobres señoras que pedían limosna, pero la forma en que lo hacían, entre risas y vítores cuando se agachaban y tirándoselas lo más lejos posible, eso es inhumano. Por si fuera poco, hubo aficionados que llegaron a más y ofrecían billetes a cambio de que estas hicieran unas flexiones, poniéndolas en ridículo. El comportamiento más bochornoso fue el de un joven que le ofreció 5€ para luego quemarlo en su cara...


No he venido a comentar esto, pero comportamientos como hoy nos demuestran que hay un odio creciente entre cierta gente a las clases más desfavorecidas y no por su sexo, religión o incluso etnia, sino simplemente por ser pobres. Esta presente en los periódicos, comedias de televisión, foros de Internet y conversaciones cotidianas. Esto sucede porque hay un intento de ocultar la realidad de la mayoría de clase trabajadora. "Ahora somos de clase media", reza el mantra generalizado, todos excepto unos pocos y recalcitrantes flecos de clase obrera. 

Hace años que la palabra clase ya había quedado olvidada para políticos, las únicas desigualdades que se hablaban eran raciales, de igualdad de género o de sexualidad, me parecen muy legítimas e imprescindibles pero no nos podemos olvidar de las económicas, cosa que hasta que no estalló la crisis de 2008 no se volvió a plantear. La clase trabajadora se había convertidos en una "minoría" marginada y nadie lo veía.

Demonizar a los de abajo ha sido un medio conveniente de justificar una sociedad desigual a lo largo de los siglos. Después de todo, parece irracional que por nacer en un sitio u otro unos asciendan mientras otros se quedan atrapados en el fondo. La gente intolerante suele usar la escusa que uno esta arriba porque se lo merece y los de abajo están abajo por falta de habilidad, talento y determinación. Yo creo que no es tan simple, en una sociedad capitalista como la nuestra es muy fácil que te pisoteen por mucho que te esfuerces o que algunos ineptos por enchufe alcancen sus anhelos.

Está claro que somos prisioneros de nuestra clase, pero eso no significa que tengamos que ser prisioneros de nuestros prejuicios de clase. Así mismo no se trata de endiosar a la clase obrera, a la cual pertenecemos la mayoría, sino en mostrar las realidades que se han ocultado en forma de caricatura por políticos, programas de televisión o prensa. Acabo citando a Owen Jones: 

"El prejuicio de clase es parte integrante de una sociedad profundamente dividida por clases. En última instancia no es el prejuicio lo que tenemos que debemos afrontar, sino la fuente de la que nace"


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